El llamado: pescar hombres y mujeres

El llamado: pescar hombres y mujeres

  • Joven en discernimiento vocacional

El grupo de jóvenes aspirantes a la Compañía de Jesús en Colombia vive un tiempo de oración acompañada. Es un tiempo para identificar aquellos elementos, que sitúan a la persona en la perspectiva del encuentro con Dios. Un camino de fortalecimiento de la relación humano-divina, ámbito donde es posible captar la voluntad de Dios. A continuación el compartir de un joven aspirante que vive la experiencia:

 

En esta cuarta semana del mes de oración ignaciana vivimos la experiencia de tomar decisiones importantes que van a reflejarse en los ámbitos de nuestras vidas, como el estudio, trabajo, familia, amigos y sueños, puesto que se trata de ayudar a JESÚS en la consolidación del Reino de Dios en la tierra.

El primer día abarcamos nuestros deseos y los de la sociedad en general, pensando en aquello a lo cual deberíamos renunciar para seguir a JESÚS y evaluar nuestra libertad para hacerlo. En esta oración fue fundamental tener claro qué se quiere hacer en la vida, cómo se tiene pensado alcanzar esas metas y qué papel tiene ÉL en todos estos planes para cada uno de nosotros.

El siguiente día fue la invitación a imaginarnos en esa confrontación de nuestros ideales humanos de buscar prestigio, ganar dinero y poseer bienes, contra los ideales que JESÚS nos enseñó entorno a amar, pensar colectivamente, ser pobres, buscar la paz, aceptar la voluntad de Dios. Este ultimo principio cobra especial importancia al recordar la lectura del Evangelio en que la Santísima Virgen María acepta con mucho amor la voluntad de Dios para llevar en su vientre al Salvador.

Cuestionarnos la zona de confort, que nos impide ir más allá, es el tema central del siguiente día. Somos tan minuciosos planeando y llenando de seguridades nuestras vidas que olvidamos la confianza en Dios y no nos dejamos caer en sus manos y voluntad. ¿JESÚS es nuestro absoluto?

El jueves fue un llamado a creer en la paz y no dejarnos llenar de miedo. JESÚS nos enseñó que, a pesar de las duras circunstancias, debemos tener fe y no miedo (Marcos 8, 23-27); en ese sentido, al momento de hacer la oración de petición, debemos hacerla creyendo en que recibiremos esa gracia que anhelamos. Por ello, debemos tener esperanza y mucha fe en que la violencia cesará y alcanzaremos la paz a partir del amor en nuestro país y el mundo.

Para cerrar la semana el viernes, hicimos la oración pensando en como ve, oye, huele, gusta y toca JESÚS, para posteriormente pensar en cómo trabajamos nuestros sentidos; sin lugar a duda, vemos al Hijo de Dios como un ejemplo a seguir. Adicionalmente, no hay que olvidar las frases e invitaciones que ÉL nos hace para la vida, entre las que tiene un fuerte eco el llamado a pescar hombres y mujeres.

Agradecemos a Dios por lo aprendido, orado y reflexionado, diciéndole que por favor nos ayude a aceptar su voluntad y que aumente nuestra fe, esperanza y caridad. Siempre tengamos presente que podemos lanzar nuestra red, así haya oscuridad, confiando en que es posible una gran pesca para el amanecer.