Nuevas maneras de encontrarnos para discernir

  • Equipo de la Misión Vocacional – Jesuitas Colombia

Con el deseo de acompañar a tantos jóvenes que se aproximan a la Compañía queriendo recibir una orientación vocacional, durante este mes de julio la Misión Vocacional ha propuesto el “Mes ignaciano”: proyecto que apunta a generar un diálogo entre los aspirantes y la Compañía de Jesús en su historia, su espiritualidad y su misión. El Mes ignaciano 2020 se desarrolló en cuatro módulos, a saber, a) Iniciación a la vida cristiana, b) Ignacio de Loyola y la Compañía de Jesús, c) La espiritualidad ignaciana, una espiritualidad para el mundo de hoy y d) Fundamentación de la oración ignaciana y práctica de la oración.


En el desarrollo de este itinerario nos ofrecieron su valiosa colaboración los escolares Santiago Ocampo, Jorge Castillo (ECU), Juan David Sánchez y Brad Mills (UWE). Al respecto de la iniciativa, afirma Juan David, “es grande la esperanza de encontrar un grupo tan profundo que, en medio de las coyunturas que vivimos, se plantea el servicio desde la vida consagrada; me alegra saber que nuestros proyectos apostólicos buscan la manera de adaptarse a la situación y continuar su misión. Por su parte, John Edwin Idarraga, quien participó activamente del Mes ignaciano, asegura: la experiencia “me ha ayudado a situarme en el camino del discernimiento de manera viva, crítica y alegre. Además, me ha permitido conocer dos cosas fundamentales, la espiritualidad ignaciana desde la realidad del ser y el hacer y la Compañía de Jesús desde dentro”.


Este itinerario de discernimiento vocacional lo concluimos con la celebración de la Fiesta de San Ignacio; en un emotivo encuentro vía Zoom, los aspirantes pudieron recoger lo cosechado a lo largo de este tiempo, así mismo, expresaron lo que va significando la herencia ignaciana en sus vidas concretas.


Como Equipo creemos que esta iniciativa fortalece lo trabajado en el encuentro Claver el pasado mes de junio y, al mismo tiempo, prepara el camino para las experiencias que hemos ido preparado para el segundo semestre, entre ellas, el “Mes de oración ignaciana” (agosto - septiembre).


De esta manera, damos gracias a Dios por tanto bien recibido en medio de la situación actual, porque sigue suscitando en el corazón de tantos jóvenes el deseo de seguirlo y servirlo; porque nos inspira caminos nuevos de promoción y acompañamiento. Encomendamos nuestro servicio en sus oraciones.