Ayunar en tiempos de cuarentena

Ayunar en tiempos de cuarentena

  • Vocaciones Jesuitas Colombia
  • Cuaresma 2020
  • Autor: Jóvenes en Discernimiento Vocacional

La Cuaresma, un tiempo que propone la iglesia como espacio para revisar la vida a la luz de la misericordia de Dios. Un espacio para examinar la propia opción de vida, la vocación, tomar conciencia de la voracidad y enunciar la propia debilidad, es decir, nombrar todo aquello, que impide a la persona responder al llamado de Dios en la vida de los demás.


Este tiempo invita a la reconciliación, con sigo mismo, con otros, con la creación, y con Dios. Para esto la Iglesia invita a vivir el ayuno, la oración y la limosna como medios para la conversión. Cuaresma es entonces un llamado a morir a los apegos para ordenar la vida y luego ser resucitados en Jesucristo.


Los Candidatos a la Compañía de Jesús, hemos iniciado esta Cuaresma con el signo de la ceniza, un signo que dispone el corazón al llamado de Dios a la conversión. Hemos acogido esta invitación como un espacio para enriquecer la cotidianidad, construir y renovar hábitos. Vivimos con alegría y creatividad la invitación a la quietud y a la cuarentena, porque se reconoce que ahí hay oportunidad para crecer en libertad. Es tiempo para afrontar aquello que amarra, y no deja avanzar y crecer en la experiencia del amor.


Esta Cuaresma ha sido una oportunidad para reencontrar a Dios, de ahí la oración, el ayuno y la limosna como medios para la conversión. Entendemos la oración, como un espacio de encuentro de Dios con su criatura; el ayuno como la forma para enfrentar las voracidades que nos aferran a nuestro egoísmo; y la limosna como salir de sí mismo para redescubrir a los demás.


Somos jóvenes en discernimiento que vivimos el ayuno de forma creativa y consiente. En diálogo con nuestro acompañante, cada uno revisa su proceder para identificar dinámicas internas que se expresan en voracidades. Tales voracidades son modos sutiles que pueden pasar desapercibidas. El desafio del ayuno cuando se vive y se comparte entre otros, permite ver amplia y hondamente el desorden de las operaciones. Aquí algunos de los aprendizajes de esta experiencia vivida de modo personal y comunitario:

- Enfocarse en ver lo positivo en los demás, para tomar conciencia de la tendencia a ver siempre lo peor de las cosas o de las personas

- Nuestra realidad es más amplia y más rica que aquello que ofrece la pantalla de un celular. Podemos aprender de aquellos que se encuentran alrededor.

- Servir no por un deber sino en solidaridad con otros, dispone el corazón para mirar con la vida con los ojos de Jesús.

- Vencer el miedo de ser el último, acrecienta la confianza en los demás. 

- Hacer silencio, dispone el oído para escuchar la voz de otros.

 Agradecer por este tiempo, porque al tomar conciencia de lo que vamos siendo, es posible trabajar para disponer la vida en servicio y alabanza de Dios, que vive en todas sus criaturas. Entender la cuaresma como un tiempo que Dios se quiere regalar con nosotros, para volver a conquistar nuestro corazón, regala una mirada al modo como Dios mira, que más que juzgar, quiere abrazar al ser humano en su infinita misericordia y dar vida plena.